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Más que un simple golpe en la cabeza

por Dr. Hernán Rebolledo/Neurocirujano

Especial inconsciencia observamos en el escalofriante aumento de TEC graves secundarios a violencia callejera o a accidentes de tráfico con manifiesto abuso del alcohol.

¿Cómo podemos evitar el problema?
Un poco de perspicacia es suficiente para entender lo vulnerable que resulta el cráneo de un menor sin protección al momento de montar una bicicleta, patinar sobre el hielo u otras actividades con cinéticas importantes. Muchos de los artículos que elevan a un bebé, por ejemplo, para alimentarle o trasladarle no poseen las certificaciones adecuadas y ciertamente pueden atentar contra la vida. Cabe mencionar, en los países de la Comunidad Económica Europea se encuentran proscritos los andadores.

En nuestra cultura constituye un desafío no menor el evitar el consumo irresponsable del alcohol entre los jóvenes. Aun cuando está penado por ley el no uso de los cinturones de seguridad, aún existe una escasa conciencia respecto a la importancia del mismo o ignorancia sobre la forma de trasladar a los menores dentro del habitáculo de un automóvil. El uso obligatorio de casco y de arneses de seguridad laboral recibe aún una fuerte resistencia de parte de nuestra fuerza laboral.

Como puede verse la mayor parte de los graves traumatismos del cráneo puede evitarse con medidas sencillas y de bajo costo. Un buen ejemplo lo constituye la incorporación del cinturón de seguridad en los automóviles a partir de los 70. Se calcula que cada uno de éstos no superó los 20 dólares por pasajero, sin embargo, el ahorro en vidas no se ha podido estimar con claridad. Es de esperar que tomemos más conciencia en nuestra seguridad. Es mejor prevenir que curar.


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