• Página 3 de 3

Vientos de Magallanes

Una fuente de energía natural, limpia y gratuita.

En Europa, una conocida compañía líder automotriz ya ha modificado sus motores de combustión interna y ha generado una nueva línea de vehículos que funciona con hidrógeno como combustible. Se han mejorado notoriamente su almacenarlo a fin de aumentar la autonomía de los vehículos y paralelamente se desarrolla una red de estaciones de recarga de hidrógeno que permiten recorrer toda Alemania y probablemente en el futuro cercano, muchos otros países. Hay países -como Islandia, que posee un potencial geotérmico enorme-, que han diseñado políticas energéticas de largo plazo centradas en la conversión de un recurso renovable abundante –hidroeléctrico, especialmente- en hidrógeno que se puede almacenar en estanques a presión y distribuir en cilindros para ser usado a voluntad. Ya hay unidades -a base de hidrógeno o con gas natural para fabricarlo en un paso previo- que pueden generar y alimentar una casa con electricidad para ser autosuficiente y, además, proveer parte del agua caliente sanitaria como subproducto. Sí, el costo es actualmente mayor que el de la electricidad comprada desde una red de ciudad pero hay consenso que el cambio va en la dirección de este nuevo paradigma energético cuando la amenaza ambiental es grave, la limitación de las reservas petroleras es cierta y el precio de sus productos siempre creciente y su volatilidad, irritante…

¿Realidad o solo un sueño?
Soñando una visión de futuro, Magallanes será esa región lejana con parajes de los más hermosos del mundo, cuya gente estará preservándolos con un sistema energético limpio, totalmente natural, donde el viento será su recurso primario fundamental y el hidrógeno su intermediario central, que alimentará viviendas e industrias para proveer calor y electricidad. Es probable que el visitante vea por el Estrecho de Magallanes y en canales interiores las corrientes marinas haciendo su aporte en la generación eléctrica, y gasoductos como los actuales transportando el hidrógeno desde los parques eólicos a los centros poblados.

El sector transporte quizá seguirá usando combustibles derivados del petróleo, gas natural y carbón porque su mayor densidad energética asegurará buena autonomía; pero el grueso de estos recursos fósiles Magallanes lo exportará a regiones que no dispondrán en abundancia de recursos de energía renovable y a aquellas que no habrán sabido librarse de la dependencia energética y que seguirán sufriendo sus consecuencias y elevados costos en calidad de vida.

¿Será esta la forma en que los magallánicos viviremos en el futuro? Algo parecido, si se aprecian los grandes tesoros ambientales que esta región posee y la innovación es la fuerza resultante del empeño de sus pioneros modernos.


Publicidad