Grabado en el living de la casa de este dúo norteamericano, este álbum deja una suave sensación que lleva al origen de la música. Un poquito de folk, jazz, pop y música country se mezclan mientras los cantantes y compositores, socios en la música y en el matrimonio, Karin Bergquist y Linford Detweiler dejan que sus chispeantes pero al mismo tiempo sutiles melodías dicten la escasa instrumentación y los tempos lánguidos, pero nunca casuales de esta música de delicada belleza que provoca sentimientos de arrepentimiento, tristeza y esperanza, sin disimular.
La exquisita voz de Karin y canciones como caídas del cielo son un placer de escuchar. Contrabajo y ocasionales chelo y saxo junto a suave percusión hacen que las melodías parezcan flores flotando en una laguna.